Con la aparición de la luna nueva, las casas y las calles se adornan con faroles, ya que el Ramadán no llega como un visitante pasajero, sino como un huésped querido cuya llegada transforma los días, convirtiendo las ciudades iraquíes en un cuadro de luz y espiritualidad. La rutina diaria de los iraquíes en ayuno comienza con el suhoor, que generalmente reúne a los miembros de la familia alrededor de una mesa simple con platos tradicionales, como huevos, queso, yogur y pan caliente. Las costumbres del Ramadán en Irak se caracterizan por una atmósfera espiritual y social única, así como por el encanto de las tradiciones folclóricas transmitidas de generación en generación. En algunos barrios, la profesión del musahhati (tamborilero) sigue presente, ya que recorre las calles antes del amanecer golpeando un tambor para despertar a la gente para el suhoor, preservando un ritual antiguo del Ramadán. Para el iftar, los iraquíes rompen su ayuno con dátiles y yogur, mientras que la sopa ocupa un lugar especial en la mesa, especialmente la sopa de lentejas, considerada uno de los platos más famosos en este mes bendito. Se sirven muchos otros platos principales distintivos, como dolma, sherba, kibbeh de Mosul y biryani iraquí. Entre los postres preparados en abundancia durante el Ramadán están la zalabia, el baklava y la klaicha, así como bebidas famosas como el tamar hindi y el arak sus. Una de las costumbres sociales destacadas en Irak durante el Ramadán es la organización de iftares colectivos, ya sea en casas o mezquitas, donde la gente comparte comida en una atmósfera de solidaridad y compasión. Muchos se esfuerzan por dar limosnas y ayudar a las familias necesitadas, encarnando los valores de solidaridad que el mes santo refuerza. Los vecinos también mantienen la costumbre de intercambiar platos antes del iftar. Las noches del Ramadán adquieren un carácter especial, ya que las visitas familiares se activan después de las oraciones de Tarawih, y la gente se invita mutuamente a disfrutar de postres y a velar juntos. También son populares entre los jóvenes los juegos folclóricos, siendo el más destacado el 'Muhaysab', una competencia tradicional entre dos equipos, especialmente en la capital, Bagdad, y algunas provincias, formando parte esencial de la atmósfera de las noches de Ramadán. En los últimos diez días, aumenta la afluencia a las mezquitas para realizar la oración nocturna y conmemorar la Noche del Poder. Se elevan los sonidos de la súplica y la oración, mientras las familias se preparan para las fiestas del Eid comenzando a hacer postres iraquíes, especialmente la klaicha, y comprando ropa nueva para la fiesta. Así, el Ramadán en Irak sigue siendo un mes en que se renuevan los lazos sociales y se fortalecen los valores, convirtiéndose en una ocasión esperada con anhelo por esta nación ármana hermana cada año.
El Ramadán en Irak: tradiciones y espíritu del mes
El Ramadán en Irak es un tiempo de espiritualidad y tradiciones sociales únicas. Desde el suhoor hasta el iftar, desde el tamborilero musahhati hasta las comidas colectivas, el mes está lleno de costumbres que fortalecen la comunidad y se transmiten de generación en generación.