Fuentes iraquíes han revelado indicios tempranos de una división dentro del marco coordinado que incluye a las fuerzas chiitas en Irak, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la unidad y las alianzas en la región. Este desarrollo podría tener implicaciones significativas para la estabilidad de la coalición, generando incertidumbre entre las partes involucradas. Los expertos predicen que pueden profundizarse las divisiones si los problemas subyacentes no se resuelven.
Se estima que las discrepancias giran en torno a la asignación de recursos y poder entre los distintos grupos, además de las diferencias en la política exterior, especialmente en las relaciones con Irán. Esto podría dar lugar a divisiones más amplias si los problemas no se abordan. Los requisitos iniciales incluyen asegurar la financiación y garantizar una distribución equitativa.
Según los informes, algunos líderes senior creen que es necesario reorganizar la estructura interna para evitar conflictos futuros, subrayando la necesidad de convivencia y coordinación para lograr objetivos comunes. Algunos defienden cambios en los procedimientos de representación política dentro del marco organizativo. Al mismo tiempo, otros abogan por una mayor participación en la toma de decisiones.